De pedir en semáforos a millonario del béisbol

Santo Domingo.- Uno de los jóvenes que hace unos días fueron firmados como prospectos en el béisbol, su vida ha dado un giro de 360 grados, ya que viene de una extrema pobreza en la que incluso pedía en los semáforos para poder comer,

Se trata de Robert Puasón Perez, quien ha sido firmado por la suma de 5.1 millones de dólares  por los Atléticos de Oakland. Desde muy niño, hizo diversos quehaceres para ganarse algo de dinero como buscaba agua, hacia mandados y botaba basura por paga, hasta pedía dinero en los semáforos, todo esto para de alguna manera ayudar a sus padres.

Su padre identificado como Rosendo, era n obrero de fincas y cañaverales en el Central Romana, mientras que su madre se dedicaba a vender diversos artículos por el batey Peligro, en Guaymate, que consta de 93 casitas.

“Fueron bien difícil los tiempos que pasamos, la vida nos golpeó muy fuerte, pero siempre nos encomendamos a Dios para que algún día nos iluminara y aunque pasamos todas las penurias posibles, finalmente él pudo recompensarnos”, señala el padre del joven quien luego de responder se fue en lágrimas de solo recordar todo lo que había pasado en miseria.

Cuenta que cuando a Robert le tocaba ir de viaje con la liga en la que jugaba eso significaba que descuadraba un poco la poca entrada de dinero que había en la familia, es por esta razón que solo asistía al 50% de esos viajes de la liga.

“Aún recuerdo esos días en que tenía mi mesa para cocinar en la parte de afuera de la casa”, recuerda Luisa sobre su pequeño hogar de una sola habitación y presentó el fogón improvisado que tenían para cocinar.

A pesar de todas esas penurias Robert jugaba en la Liga de beisbol de Giriel Martínez. Cuando tenía 11 años este lo trajo a Santo Domingo, luego fue llevado a la academia de JD Ozuna, Boca Chica y ahí fue donde mejor le fue y nació el interés del entrenador, le prometieron ayudar a la familia luego que vieran como Vivian, mientras le daban fuerte entrenamiento para su desarrollo en la pelota.

Prometió al entrenador que si ayudaba a su familia, con compras de comida para que estos tuvieran de comer, él se esforzaría en superar las metas que el programa le exigía. Es así que todo esto le fue provecho por su gran esfuerzo, tanto así que se ha convertido en un pelotero que varias organizaciones lo querían.

“Yo soy la clave de mi familia, la persona que puedo sacarla hacia adelante”, se decía una y otra vez en los tiempos de ocio. “Dios tiene que ayudarme a lograr mis metas y poder comprarle una casa a mis padres”, añadía Puasón.

Ya se encuentra en el complejo Mesa, hogar de los Atléticos, pero se fue tranquilo porque dejó a su familia viviendo dignamente porque les compró una casa en el residencial Las Orquídeas, siendo este un sueño cumplido. La compra de la casa fue hecha con parte del bono que recibió del equipo que firmó.