De carbonero en Bayaguana a jugar en Washington

El joven Rafael Bautista estará por primera vez el próximo febrero en unos Campos de Entrenamiento a la edad de 23 años. Aunque dos de las tres posiciones en las que juegas ya tienen “propietarios” y la otra cuenta con un gran candidato, la velocidad de sus piernas puede hacer que sea seleccionado para jugar en el equipo de los Nacionales de Washington. 

Cinco años atrás, Bautista había renunciado al sueño que muchos jóvenes dominicanos tienen, ser Grandes Ligas. Su llegada tardía a los estadios de béisbol (15 años), no permitieron que se desarrollará por completo. 

Cansado de ir a exhibiciones para ver si un equipo del mejor béisbol del mundo se interesara el, decidió empezar hacer el papeleo para ingresar a la universidad y estudiar derecho. 

La economía en su familia era un tormento, por ende debió trabajar desde que era un niño. Junto a su padre llenaba fundas de carbón en Bayaguana, por las cuales le pagaban 10 pesos por cada una, repartió galones de agua y hasta arreglaba lavadoras. 

Su familia decide mudarse a Santo Domingo Este, exactamente en Villa Faro, en el año 2008 y allí fue cuando Bautista encontró el tiempo necesario para jugar el deporte que ama. 

“Creo que todo tiene un tiempo perfecto, Dios tiene un tiempo para toda cosa, siempre corría bien, tenía problema en el bate, no te voy a decir que no, pero eran cositas”, dijo el jugador, quien es el jardinero central de los Leones del Escogido en la actual temporada.

“Llego un momento en el que decidí quedarme en mi casa. Cuando me llamaron yo no estaban ni practicando, iba en las tardes a veces, ya iba a trabajar, pero recibí una llamada, fui a ese try-out en Baní, allí me vio el scout de los Nacionales, Pablo Arias, me dio un chance, me invitó a la academia, estaban llenos, pero Dios tenía un plan perfecto para mí”, dijo Rafael.